Fisiología del folículo


Cada folículo formará pelos a lo largo de la vida, para lo cual sufrirá cambios cíclicos (fases) en los que los pelos crecen, se destruyen y se regeneran. Estos cambios son asincrónicos, es decir, cada folículo iniciará su ciclo en un momento diferente, de tal manera que no existen momentos en los que nos quedamos sin pelo.



Fase 1 (Anagen): es la fase de crecimiento, la cual tiene una duración variable según la especie y región corporal. Esto último explica por qué unas especies tienen pelos más largos que otras, y por qué el pelo de la cabeza es más largo que el de las cejas o el del pubis.

Aproximadamente el 90% de los folículos del cuero cabelludo se encuentran en anagen, lo que implica que crezcan 0,35 mm al día (1 cm al mes).

La menopausia, la malnutrición, el estrés, la dihidrotestosterona (en personas sensibles) pueden acortar esta fase, lo que va a provocar que estas personas comenten que el pelo no les crece, ya que sus folículos habrán pasado a la siguiente fase (catagen), lo que implica la involución de los mismos.


Fase 2 (Catagen):

Es la fase de involución hacia un estado de reposo, lo que lleva a la destrucción de porción transitoria del folículo dando el aspecto de pelo cortos y gruesos. Puede durar entre 1 a 3 semanas y se calcula que en condiciones normales el 1% de los folículos se encuentran en esta fase.


Fase 3 (Telogen):

Es la fase de reposo, en la cual el folículo pasa a estar inactivo (“hibernando”) lo que le evita ser afectado por agresiones externas como el frío, estrés, malnutrición o la inflamación. El folículo pierde su pelo; pero será capaz de formar uno nuevo cuando sea seguro y no vea riesgo de verse dañado de forma permanente.

Según el momento del año un 5 a 15% de los folículos se pueden encontrar en esta fase, que suele durar 2 a 4 meses.

Una patología importante que se da en esta fase es el efluvio telógeno (Imagen).





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